Archivos Mensuales: enero 2012

Cefalea Tensional

La cefalea tensional es una de las formas más comunes de dolores de cabeza y puede ocurrir a cualquier edad, aunque es más común entre los adultos y los adolescentes.

Se considera una afección crónica si sucede dos o más veces semanalmente durante algunos meses o más. Los dolores de cabeza diarios y crónicos pueden resultar del tratamiento deficiente o excesivo de un dolor de cabeza primario. Por ejemplo, los pacientes que toman analgésicos más de 3 días a la semana de manera regular pueden padecer cefaleas de rebote.

Las cefaleas tensionales pueden ocurrir cuando el paciente también presenta una migraña.

Estas cefaleas ocurren cuando los músculos del cuello y del cuero cabelludo se tensionan o se contraen. Las contracciones musculares pueden ser una respuesta al estrés, la depresión, un traumatismo craneal o la ansiedad.

Cualquier actividad que obligue a la cabeza a mantener una sola posición durante mucho tiempo sin moverse puede ocasionar dolor de cabeza. Tales actividades incluyen digitación u otros trabajos en computadoras, trabajos minuciosos con las manos y el uso de un microscopio. Asimismo, el hecho de dormir en una habitación fría o con el cuello en una posición anormal puede desencadenar este tipo de dolor de cabeza.

Otros desencadenantes de las cefaleas tensionales son:

Consumo de alcohol
Cafeína (demasiada o abstinencia de ésta)
Resfriados y gripe
Problemas dentales como apretamiento de la mandíbula o rechinamiento de los dientes
Tensión ocular
Consumo excesivo de cigarrillo
Fatiga
Congestión nasal
Esfuerzo excesivo
Infección sinusal
Las cefaleas tensionales no están asociadas con cambios estructurales en el cerebro.

Síntomas
El dolor de cabeza se puede describir como:

Sordo, similar a presión (no pulsátil)
Una banda apretada o prensa alrededor de la cabeza
Generalizado o localizado.
Peor en el cuero cabelludo, sienes o parte posterior del cuello y posiblemente en los hombros
El dolor puede ocurrir como un episodio aislado, de manera constante o diaria. Puede durar de 30 minutos a 7 días. Puede empeorar o desencadenarse por estrés, fatiga, ruido o resplandor.

Puede presentarse dificultad para dormir. Las cefaleas tensionales generalmente no causan náuseas ni vómitos.

Las personas que padecen cefaleas tensionales tienden a tratar de aliviar el dolor masajeando el cuero cabelludo, las sienes o la parte posterior del cuello.

Signos y exámenes
Si el dolor de cabeza es leve o moderado, no está acompañado de otros síntomas y responde al tratamiento casero a las pocas horas, es posible que no requiera otros exámenes ni pruebas, especialmente si ha ocurrido en el pasado. Una cefalea tensional no revela hallazgos anormales en un examen neurológico. Sin embargo, con frecuencia se observan puntos sensibles (puntos desencadenantes) en los músculos en las áreas del cuello y el hombro.

Se debe consultar al médico para descartar otros trastornos que pueden ocasionar dolor de cabeza, si dicho dolor es severo, persistente (no desaparece) o está acompañado de otros síntomas.

Los dolores de cabeza que perturban el sueño, que se producen cuando usted está activo o que son repetitivos o crónicos también pueden requerir evaluación y tratamiento por parte de un médico.

Tratamiento
El hecho de comprender los desencadenantes de su dolor de cabeza puede ayudarle a evitar situaciones que lo causen. Llevar un diario del dolor de cabeza puede ayudarle a identificar sus desencadenantes. Cuando tenga un dolor de cabeza, anote la fecha y la hora de comienzo del dolor. El diario debe incluir notas sobre lo que usted comió y bebió durante las últimas 24 horas, cuánto durmió, y cuándo apareció el dolor de cabeza y qué estaba pasando en su vida en ese momento. Por ejemplo, ¿Estaba bajo un estrés inusual? Igualmente, incluya información acerca de cuánto duró el dolor de cabeza y qué lo alivió.

A algunas personas las duchas o los baños calientes o fríos pueden aliviarles el dolor de cabeza. Usted posiblemente necesite hacer cambios en el estilo de vida si tiene cefaleas tensionales crónicas. Esto puede abarcar el cambio de sus hábitos de sueño (por lo regular para dormir más), aumento del ejercicio y estiramiento de los músculos del cuello y la espalda. En algunas situaciones, tal vez sea necesario cambiar de trabajo o hábitos recreativos.

Los analgésicos de venta libre, como el ácido acetilsalicílico (aspirin), el ibuprofeno o el paracetamol, pueden aliviar el dolor si las técnicas de relajación no funcionan. Si usted está planeando tomar parte en una actividad que sabe que le va a desencadenar un dolor de cabeza, tomar uno de estos analgésicos de antemano le puede servir.

Algunas veces se recetan analgésicos narcóticos. Recuerde que los medicamentos para el dolor sólo alivian los síntomas del dolor de cabeza por un período corto de tiempo. Después de un rato, ya no funcionan igual de bien o la ayuda que brindan no dura tanto tiempo. El uso regular y excesivo de analgésicos puede llevar cefaleas de rebote.

Otros tratamientos recetados pueden abarcar:

Relajantes musculares como tizanidina
Inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), como paroxetina (Paxil) o citalopram (Celexa), tomados diariamente para ayudar a prevenir o disminuir el número de dolores de cabeza
Antidepresivos tricíclicos como amitriptilina, nortriptilina o doxepina tomados diariamente para ayudar a prevenir o disminuir el número de dolores de cabeza
Combinar el tratamiento farmacológico con relajación o entrenamiento en el manejo del estrés, biorretroalimentación, terapia conductual cognitiva o acupuntura puede brindar un mejor alivio para los dolores de cabeza crónicos.

El Botox (toxina botulínica) se está popularizando como un tratamiento para los dolores de cabeza diarios y crónicos, incluyendo cefaleas tensionales. Sin embargo, actualmente no está aprobado para tal uso.

Expectativas (pronóstico)
Generalmente, las cefaleas tensionales responden bien al tratamiento sin efectos residuales y son molestas, pero no peligrosas.

Aunque las cefaleas tensionales y crónicas no son peligrosas para la salud, pueden tener un impacto negativo en la calidad de vida y la productividad laboral.

Complicaciones
Las cefaleas de rebote (dolores de cabeza que siguen reapareciendo) pueden ocurrir por el uso excesivo de analgésicos.

Es importante ver a un médico si usted tiene dolores de cabeza crónicos. En algunos casos, el dolor de cabeza puede ser un síntoma de un trastorno más grave.

Situaciones que requieren asistencia médica
Llame al número local de emergencias (911 en los Estados Unidos) si:

Está experimentando “el peor dolor de cabeza de la vida”.
Presenta problemas del habla, la visión, el movimiento o pérdida del equilibrio, especialmente si no ha tenido estos síntomas con un dolor de cabeza antes.
Los dolores de cabeza son más intensos al acostarse.
Los dolores de cabeza comienzan de manera muy repentina.
También llame al médico si:

Los patrones del dolor de cabeza o el dolor cambian.
Los tratamientos que alguna vez funcionaron ya no sirven.
Presenta efectos secundarios de los medicamentos, incluyendo latidos cardíacos irregulares, piel pálida o azul, somnolencia extrema, tos persistente, depresión, fatiga, náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, dolor de estómago, calambres, resequedad en la boca o demasiada sed.
Está embarazada o podría quedar en embarazo, dado que algunos medicamentos no deben tomarse en este estado.

Prevención
Aprenda y practique el manejo del estrés. Algunas personas descubren que los ejercicios de relajación o la meditación les ayudan. La biorretroalimentación puede mejorar los ejercicios de relajación y puede ser útil para las cefaleas tensionales crónicas.

Sugerencias para prevenir las cefaleas tensionales:

Manténgase caliente si el dolor de cabeza está asociado con el frío.
Use una almohada diferente o cambie las posiciones al dormir.
Adopte una buena postura al leer, trabajar o realizar otras actividades.
Ejercite el cuello y los hombros frecuentemente al digitar, trabajar en computadoras o hacer otro trabajo en espacios cerrados.
Duerma y descanse bastante.

La mente Humana es como Internet

La Neurociencia cognitiva es un área que se ocupa del estudio científico de los mecanismos biológicos subyacentes a la cognición, con un enfoque específico en los procesos mentales y sus manifestaciones conductuales.  

Según las últimas investigaciones, los seres humanos nacemos con una necesidad de interacción social, tal vez por eso, desde hace milenios, el ostracismo y el exilio son considerados el peor de los castigos. Es más, la soledad no sólo es malo para la mente, sino también para el resto del organismo: estudios epidemiológicos indican que el aislamiento social es un importante predictor de morbilidad y mortalidad.

El Dr.John Cacioppo, director del Centro de Neurociencia Cognitiva y Social de la Universidad de Chicago, se refiere a éstos conceptos, citando el ejemplo de la célebre novela Robinson Crusoe. Robinson Crusoe seguramente se hubiera sentido miserable, pero que no se malinterprete: lo importante no es estar rodeado de gente, sino sentir que hay otras personas en los cuales uno puede confiar, con los cuales establecer vínculos, superar desafíos. No se trata de estar con otra gente, sino de conectarse con otras personas.

Diferentes procesos sociales están vinculados con sistemas o circuitos mentales, tradicionalmente, imaginábamos al cerebro como una máquina de procesamiento de datos, una computadora. Por ejemplo, pensábamos en el lenguaje como un sistema de símbolos que nos permite razonar y hablar entre nosotros. Pero cuando estudiamos el cerebro social, la computadora no es la metáfora correcta, es Internet: nuestros cerebros están conectados unos con otros, ahora nos damos cuenta de que el lenguaje evolucionó no para que nos habláramos, sino para coordinar acciones con otras personas, nacemos con la capacidad innata de mirar a una persona y saber algo sobre su carácter, de predecir su comportamiento. La gente tiene efectos sobre nuestra mente que no tienen los objetos, hoy sabemos que la riqueza del cerebro está relacionada no con cuán complejo es el medio ambiente natural que lo rodea, sino con lo demandante que es su ambiente social.

Si una persona se siente aislada, es más probable que se involucre en comportamientos impulsivos o que se deprima, si no tenemos otras personas, hago esas conexiones con objetos, en los estudios recientes, cuando hicimos que un grupo de personas se sintieran solitarias y les mostramos fotos de planetas tomadas por el Hubble, aumentó la asignación de la figura humana en esos cuerpos celestes (antropomorfización). Para una persona introvertida, con tener un amigo basta, para un extrovertido, tal vez sea conveniente tener más. -La biología conduce el comportamiento, pero [lo más sorprendente es que] el comportamiento puede influir en la biología, es decir que las relaciones son recíprocas. De hecho, los estudios probaron que estar aislado o en un medio hostil afecta la expresión de los genes, los activa o los silencia. El cerebro y los genes evolucionaron para ser sensibles al medio ambiente, y la ecología social es muy poderosa. Estar en un medio ambiente hostil produce sentimientos de desconexión y aislamiento. Eso estimula una cantidad de respuestas neurales y hormonales que influyen en la actividad genética. Lo que importa es sentir que se puede confiar y superar desafíos con otros.

Por nuestra naturaleza, cuando una persona está haciendo algo por otro, tiende a sobrestimar lo que hace por una relación. Pero juntas, dos personas no suman dos, sino dos y medio. Entonces, incluso si pienso que pongo el 55%, siento que recibo el 60%. Y lo mismo le pasa al otro. Por eso se quiere dar, porque está recibiendo tanto a cambio. La mayoría de las especies (reptiles, bacterias, etcétera) basta con que se reproduzcan para que sus genes pasen a la siguiente generación, los mamíferos somos diferentes, tenemos que cuidar a nuestra progenie, porque somos los que tenemos el período de dependencia más largo, de casi 15 años, para los humanos no se trata de tener hijos, sino nietos, nuestros genes secuestran a nuestro cerebro para que no se ocupe sólo de la autopreservación, sino de conectarse y cuidar a otros. La soledad es como el dolor físico. Nos dice cuándo estamos empezando a perder la conexión que necesitamos para sobrevivir y prosperar. Ahora estamos vinculados más que nunca en la historia a través de Internet, los teléfonos celulares, Twitter, Facebook, los sitios de citas… Lo que se ve en las investigaciones es que las personas que tienen muchos amigos también tienen muchos contactos online, eso puede indicar que en el futuro nuestra conexión será cada vez más virtual, pero no es así. Las amistades suelen hacerse cara a cara. ¿Qué pasa con la interacción online ?: cuanto más interactúa con amigos y familia cara a cara, menos solitario está; pero cuanto más interactúa en Internet, más solitario está.

Los estudios cerebrales muestran que cuando cooperamos con otros se registra actividad dopaminérgica, se encienden los centros del placer. Estamos programados para disfrutar de los demás y para ayudar a los demás. Eso no quiere decir que siempre vamos a estar sirviendo a otros. Ser generoso, ocuparse de los chicos es un gran esfuerzo y requiere mucha energía. Es importante ser un buen individuo social, pero también tomarse tiempo para uno mismo. -En un reciente experimento, se le pidió a un grupo de personas que hicieran cosas que los pusieran contentos. Fueron a cenar, hicieron compras para sí mismos… ¿Y sabe qué ocurrió? Se sintieron más solitarios. La idea de que simplemente con comprarnos un auto más caro, linda ropa o una casa más grande seremos más felices es errónea. Entiéndame bien: ser muy pobre lo vuelve a uno infeliz, pero tener más dinero no lo hace más feliz.

El poder de las computadoras es su interconectividad, si miramos lo que está pasando en la ciencia, hace cincuenta años los genios solitarios eran los que tenían el mayor impacto. Hoy son los equipos. Lo mismo ocurrirá en la economía y en la civilización, sin embargo, que empecemos a apreciar verdaderamente lo sociales que somos y a aprender cómo orquestar esas actividades.